NOBODY EXPECTS THE SPANISH REVOLUTION!!!!!!!!!!!!!!
Aunque tú no lo sepas
Luis García Montero
Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no, pedirme un cenicero, curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio. También hemos hablado en la cama, sin prisa, muchas tardes esta cama de amor que no conoces, la misma que se queda fría cuanto te marchas. Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas.
| Me basta así |
| Si yo fuese Dios |
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| y tuviese el secreto, |
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| haría |
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| un ser exacto a ti; |
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| lo probaría |
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| (a la manera de los panaderos |
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| cuando prueban el pan, es decir: |
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| con la boca), |
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| y si ese sabor fuese |
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| igual al tuyo, o sea |
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| tu mismo olor, y tu manera |
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| de sonreír, |
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| y de guardar silencio, |
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| y de estrechar mi mano estrictamente, |
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| y de besarnos sin hacernos daño |
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| -de esto sí estoy seguro: pongo |
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| tanta atención cuando te beso-; |
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| entonces, |
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| si yo fuese Dios, |
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| podría repetirte y repetirte, |
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| siempre la misma y siempre diferente, |
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| sin cansarme jamás del juego idéntico, |
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| sin desdeñar tampoco la que fuiste |
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| por la que ibas a ser dentro de nada; |
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| ya no sé si me explico, pero quiero |
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| aclarar si yo fuese |
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| Dios, haría |
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| lo posible por ser Ángel González |
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| para quererte tal como te quiero, |
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| para aguardar con calma |
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| a que te crees tú misma cada día, |
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| a que sorprendas todas las mañanas |
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| la luz recién nacida con tu propia |
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| luz, y corras |
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| la cortina impalpable que separa |
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| el sueño de la vida, |
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| resucitándome con tu palabra, |
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| Lázaro alegre, |
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| yo, mojado todavía |
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| de sombras y pereza, |
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| sorprendido y absorto |
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| en la contemplación de todo aquello |
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| que, en unión de mí mismo, |
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| recuperas y salvas, mueves, dejas |
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| abandonado cuando -luego- callas... |
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| (Escucho tu silencio. |
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| Oigo |
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| constelaciones: existes. |
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| Creo en ti. |
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| Eres. |
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| Me basta.) |
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Ángel González
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.
Mario Benedetti
En septiembre de 2006, el Auditorio de la Cartuja (ahora Auditorio "Rocío Jurado") acogió el concierto de Silvio Rodríguez. Durante el transcurso del mismo, el cantautor cubano nos regaló un poema que me sobrecogió. A algunos pudiera parecerle absurdo, típico... no lo sé. Lo cierto es que a mí me sobrecogió porque expresaba justamente algo que yo llevaba mucho tiempo pensando. Y es que hace unos años, viendo el telediario de la 2, una imagen me hizo plantearme lo mismo que dice el poema. No era nada extraordinario: simplemente Sharon colocando una corona de flores en un monumento mientras se oían sirenas de emergencia en el aniversario del Holocausto. Pero a mi me dio que pensar y, francamente, me impresionó. Leed el poema y comprenderéis mi sensación.
Recorro el camino que recorrieron 4000000
de espectros.
Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de
otoño
cruje dolorosamente la grava.
Es Auschwitz, la fábrica de horror
que la locura humana erigió
a la gloria de la muerte.
Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de
nuestra época.
Y ante los edificios desiertos,
ante las cercas electrificadas,
ante los galpones que guardan toneladas de
cabellera humana
ante la herrumbrosa puerta del horno donde
fueron incinerados
padres de otros hijos,
amigos de amigos desconocidos,
esposas, hermanos,
niños que, en el último instante,
envejecieron millones de años,
pienso en ustedes, judíos de Jerusalem y Jericó,
pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,
que estupefactos, desnudos, ateridos
cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;
pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso
camino
desde las colinas de Judea
hasta los campos de concentración del III Reich.
Pienso en ustedes
y no acierto a comprender
cómo
olvidaron tan pronto
el vaho del infierno
Auschwitz-Cracovia, 21-10-79
Luis Rogelio Nogueras (poeta cubano)
Y vosotros, ¿qué pensáis?
Ayer te besé en los labios. Te besé en los labios. Densos, rojos. Fue un beso tan corto que duró más que un relámpago, que un milagro, más. El tiempo después de dártelo no lo quise para nada ya, para nada lo había querido antes. Se empezó, se acabó en él. Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

Pedro Salinas, 1933
Ninguna era tan bella como tú
durante aquel fugaz momento en que te amaba:
mi vida entera.
Ángel González
